
el tiempo de los juegos y la escuela.
Los días de tu imagen jovenzuela
regresan a mi mente del pasado.
Los años impiadosos han actuado
saltando con su prisa en la rayuela.
con brincos colosales de gacela
que vuelan hacia el cielo tan ansiado.
Ahora somos fieles a la historia,
aún cuando me besas sin unción
confiada en esta falta de memoria,
percibo que ha de ser el corazón
sediento de su última victoria,
el que encienda de nuevo la pasión