
el cuerpo arrinconado que envejece
como el día que súbito oscurece,
dejando entre penumbras el ambiente.
Vivamos pues a pleno este presente
que el fruto aunque maduro, resplandece,
que el árbol aunque viejo aún florece
y ofrece jubiloso su simiente.
¿Para qué suspirar por lo pasado?
si seguimos jugando la partida,
dejemos la nostalgia de costado
viviendo cada día de la vida,
que no se muere nunca demasiado,
si cada hora, se vive bien vivida.
11 comentarios:
Perfecto, bien planteado. Me gusto mucho su poema. Un salud cordial.
Hasta pronto.
Gracias Pluma, aprecio y agradezco tu estimulante comentario
Un abrazo
Muy cierto y parece tan fácil llevarlo a cabo...sólo tenemos que intentarlo, día a día. Besos
Weeeeeeee, chaaaque la Queenie !!!
¿Lo decis en un sentido "lento" o "angaú"?
Me encanta cuando vemos esos años, con esperanza porque no es asunto exclusivo de los mozos, todas las edades tienen su encanto y en nosotros la responsabilidad de vivir el presente con todas sus letras, el mejor tiempo, ahora. Precioso! Un abrazo
Me regalo este bellísimo soneto, que aparte de su excelente estructura, contiene una carga inmensa de vida.
Mis respetos.
Gracias Circe, tu paso por este blog siempre es bien apreciado, ademas de agradecer tu gentil comentario
Un cordial saludo
María: un placer que haya sido de tu agrado.
Cordiales saludos
Razón que tienes Gus, pero precisamente por haber vivido tan bien cada hora se hace difícil aceptar el ocaso frente a la luz, la primavera, la savia joven...feísimo Gus, feísimo, aunque no haya nada que hacer.
Y de tu poema me voy, como siempre, con esa satisfacción de las cosas bien hechas por los demás.
Muchísimos besos.
maría del Carmen.
Estimada María del Carmen, primero que nada agradezco tu paso y tu siempre profundo comentario. Respecto de la aceptación del ocaso, mi teoría al respecto es que tiene que ser algo natural, por decantación de la necesisad de vivir, es decir mientras tu sientas feo el ocaso, reservarás para ti una nueva primavera, el día que estés preparada para aceptarlo, entonces, probablemente, serán las últimas. Creo en la sabiduría de la naturaleza y que atraves de ella logremos el posicionamiento necesario para afrontar cada ocaso en particular.
Gracias por tu paso, estimada amiga, te envio un beso, a ti y a tu madre, asi como un abrazo a tu esposo y mucho cariños al resto de la familia, sobre todo a esos hermoso nietos que tienes.
Éste es bueno, Gus. Sigo adelante en esta cruzada soneteril, je, je.
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