Ha quedado dormido en la ventana
soñando con sus juegos preferidos
la bicicleta, polis y bandidos...
el balón que rebota en la mañana.
El canto rutinario de una rana
disimula los lánguidos ladridos,
de dos perros que ladran afligidos
a la luna, por verla tan lejana.
El mundo por un rato se ha parado,
para dejar que sueñe este inocente
sus deseos de niño inmaculado
y una brisa que llega tenuemente,
como un angel girando a su costado
resguarda la armonía en el ambiente.