¿Que será de mi el día que no sea?
cuando el cielo y la tierra sean nada,
y dejen de habitar en la mirada
los recuerdos que trae la marea.
Cuando solo humo quede de la tea
que entibió con constancia enamorada,
las horas de una vida que se horada
en un frío cobijo de madera.
¿Adonde viajarán nuestros amores?
escoltados por tantas sensaciones
entre pésames, lágrimas y flores
y esas tibias y amadas emociones:
risas, llantos, placeres y fervores.
¿Se mueren al morir los corazones?