No me basta sentirte en la memoria,
necesito tu carne con tus huesos,
tu ternura, tus manos y tus besos
¡que tu imagen no sea transitoria!
Sentir de nuevo, aquella roja euforia,
que dejaban tus labios sin recesos
en mis labios, resecos y posesos,
sedientos de tu boca y de victoria.
No me basta saber que tu eres mía,
exijo constatarlo a cada hora,
al sentir que se vuelve lejanía
tu imagen que se escapa o que me ignora,
y saber que no es pura fantasía
este amor que me arrasa y me devora.