Consumido, aún nada el corazón,
en un mar de bravías inquietudes
cruzando fantasmales latitudes,
desafiando el decir de la razón.
Perdido por la dura desazón
navega sin sextante ni aptitudes,
en busca de pretéritas virtudes
que bajen de su penas el telón.
Atraviesa tormentas y huracanes
y aunque siente su fuerza ya vencida,
nadará con fiereza de titanes
con su bravura ya casi destruida,
y agónico de sueños y de afanes
hasta el ultimo aliento de su vida.