días en un geriatrico o casa de ancianos, para que
no olvidemos su existencia.
Ese mirar sin ver por la ventana,
estos días tan llenos de pasado
y esos ojos que tanto han observado,
solo esperan de nuevo otra mañana.
Mira tiempos vividos, esta anciana,
como quien mira el día de prestado
pero el tiempo, que todo le ha robado,
no usurpó su rincón de resolana.
Por su ventana mira por mirar,
sin anhelos, imperiosos como antes,
es su forma prudente de escapar
de suspiros, de sueños y de amantes.
Se ha tornado su oficio el escrutar
un paisaje de ignotos habitantes.