El tiempo escurridizo se ha fugado
con prisa de caballo galopante,
que mira solamente hacia adelante
dejándole sus huellas al pasado,
es viento que se cruza desbocado
trayendo en su maleta de viajante,
una cínica risa y el desplante
de quien sabe su triunfo asegurado,
erosiona el recuerdo y la figura
en raudo y silencioso torbellino,
y bebe en cada sorbo la frescura
del los últimos tramos del camino
que con fría y certera mordedura
se devora este diente del destino.