Ha cambiado su piel con cada duda
sintiendo que mil vidas ha vivido,
fluctuando entre una risa y un aullido
cuál péndulo oscilante que reanuda
su ciclo interminable de tozuda
espada, que golpea y deja herido
al cuerpo, que sintiéndose vencido
saca fuerzas de su alma que lo escuda
y lo arropa a la vera del camino,
que recorre buscando como hallar
el sendero que lleva a su destino,
aunque mil pieles tenga que mudar
este eterno y cansado peregrino,
que camina y se busca sin cesar.